Ryan Weideman ha trabajado más de tres décadas como fotógrafo y taxista en una de las ciudades con más vida nocturna del mundo y el resultado no puede ser  mejor

Siendo taxista tienes la oportunidad de conocer personas muy diferentes a lo largo de tu vida y vivir situaciones que de otra forma no podrías ni imaginar. Las escenas que pueden llegar a darse en la parte trasera de un coche son muy dispares. Esto es precisamente lo que busca mostrar el fotógrafo-taxista Ryan Weideman en su trabajo. Tres décadas de historias, personajes y momentos muy diferentes entre sí y que consiguen ser un reflejo de la vida en Nueva York.

En 1980 Ryan Weideman llegó a la ciudad de los rascacielos para convertise en un fotógrafo profesional. La especialización que más le llamaba era la Street Photography, y qué mejor que Nueva York para ello (como nos demostró Stanley Kubrik). Weideman se había graduado en la Universidad de California en Bellas Artes y se había mudado a la ciudad de los artistas por excelencia con solo 300 dólares en el bolsillo.

Un poeta en el taxi, de Ryan Weidman

Ryan Weideman

Su trabajo de por aquel entonces ya estaba influenciado por grandes fotógrafos como Mark Cohen, Robert Frank, Garry Winogrand o Lee Friedlander. Sin embargo, ganarse la vida en Nueva York como fotógrafo no es tan sencillo, por lo que tuvo que buscar una forma alternativa de ganar algo de dinero antes de comenzar su andadura como fotógrafo. Uno de sus vecinos, taxista de profesión, consiguió guiar a Weideman hacia este camino. Y fue así como Ryan Weideman encontró su camino artístico.

Una serpiente en el taxi de Ryan Weideman

Ryan Weideman

Durante estos 30 años de vida en Nueva York Ryan Weideman condujo el taxi, pero además explotó su vena artística de la mejor forma posible: fotografiando a los pasajeros que transportaba con su cámara analógica. En ese tiempo (dos décadas durante el turno de noche, de 5 de la tarde a 5 de la madrugada y el resto del tiempo en el turno de día), este fotógrafo se encontró con todo tipo de personas. Desde prostitutas, artistas o drag queens hasta hombres de negocios y poetas han sido fotografiados en el asiento trasero.

Una mujer vestida de fiesta posa en la parte de atrás del taxi de Weideman

Ryan Weideman

Sus fotografías son un claro reflejo de la sociedad neoyorquina de los años 80-90. Es un periodo en el que la ciudad vivía un momento de grandes cambios, económicos y sociales, que se pueden ver perfectamente en sus imágenes: desde el hip-hop ochentero hasta el grunge de los 90. A partir de 1986 el artista, cansado de fotografiar a los pasajeros únicamente, decidió salir él mismo en las fotografías y convertirse en parte de la acción.

Una mujer posa coqueta para la cámara de Weideman

Ryan Weideman

Tímida, Ryan Weideman Bruce Silverstein Gallery

Ryan Weideman

Son tres décadas en las que Ryan Weideman capturó más de mil fotografías que hoy componen una colección que exponen muchos prestigiosos museos, incluyendo el Brooklyn Museum o el Instituto de Arte de Chicago. Además, ha sido galardonado con la Beca Guggenheim (1992-1993), una beca de la New York Foundation for the Arts Fellowship (1986-1987) y una beca de la NEA.

El trabajo de toda una vida de viajes en taxi, historias y vivencias captadas a través de una cámara. La vida nocturna de Nueva York en los 80 y 90 nos cuenta miles de historias en un instante.

Ryan Weideman fotografía

Ryan Weideman

Ryan Weideman: qué se ve por la ventana del taxi

Ryan Weideman

Ana Pareja
Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Llevo escribiendo historias desde que era pequeña y considero que no hay mejor narración que una buena fotografía.

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