El obturador es una de las piezas clave en las cámaras profesionales que nos permite controlar la luz que entra a nuestro dispositivo.

Cuando hablamos de medir la luz en fotografía pensamos en los valores que necesitamos para conseguir la imagen perfecta. La apertura del diafragma, la sensibilidad ISO (que tanto miedo nos da subir) y la velocidad del obturador son los tres elementos determinantes en la exposición fotográfica.

No debemos confundir términos, la  exposición fotográfica no se refiere solo al tiempo que una imagen está expuesta a la luz, sino que también engloba la cantidad, la sensibilidad y la velocidad de la luz, utilizando para ello el diafragma, el ISO y el obturador.

El obturador está formado por dos cortinillas circulares dentro del objetivo que dejan un espacio al abrir y cerrarse por dónde entra la luz. La cantidad de luz dependerá del tiempo que estas cortinillas estén abiertas y su velocidad al cerrarse. Este elemento mide la luz que dejamos pasar al dispositivo en segundos y fracciones de segundo determinado el tiempo que quieres que tu fotografía este expuesta a la luz. Por ejemplo, una velocidad de obturación corta (1/40000) congela el movimiento ya que es un disparo muy rápido, mientras que una velocidad larga como 1/4 se realiza un disparo lento y con más luz.

Pero cuidado, debemos aprender a controlar estas velocidades para que la imagen no nos quede muy quemada o muy oscura, y que los elemento a fotografiar no salgan movidos. Con una mayor velocidad de obturación, menos luz llega al sensor ya que el disparo es más rápido, y viceversa, cuanto menor sea la velocidad de obturación, el disparo será más lento y por tanto entrará más luz para nuestra fotografía.

Muchos de estos datos ya lo sabréis pero, ¿Conocéis todas las posibilidades que el obturador y su velocidad nos ofrecen?

La velocidad de obturación nos permite congelar el movimiento o dotarlo de fluidez con movimientos menos nítidos como estelas de luz o un “efecto seda” en el agua. Pero uno de los efectos que más gustan y a la vez más difíciles es cuando empleamos el modo BULB del obturador.

árbol

Vitor Schietti

Este modo permite al fotógrafo ser él mismo el que controle la cantidad de luz que entra al dispositivo manualmente y nos daremos cuenta de este modo cuando aparezca una B en nuestra pantalla. Al utilizarlo, el fotógrafo apretará el botón de disparo y la cámara se encargará de abrir el diafragma y levantar el espejo hasta que el profesional quiera. En alguna cámaras es necesario mantener el botón del disparador pulsado para que siga entrando luz  y otras que solo vale con pulsar al inicio y al fin de la exposición que se desee.

Para realizar estas fotografías sólo necesitaremos una fuente de luz como una linterna o un mechero, o puedes combinar más colores para que al moverlos se quede una estela de colores diferentes.

Uno de los efectos más espectaculares del modo Bulb es el juego de colores y estelas que crean increíbles imágenes. Fotógrafos como Darren Pearson, Stephen Orlando, Martin Kimbell o Hannu Huhtamo han logrado crear fotografías que derrochan creatividad jugando con la velocidad de obturación, el color, la luz y el modo Bulb de su cámara.

escorpión hecho con luz

Darren Pearson

Flamencos hechos con luz

Darren Pearson

Mamut con luz

Darren Pearson

Movimientos de Karate a través de la luz

Stephen Orlando

Tornados de luz

Martin Kimbell

Tornados de luz

Martin Kimbell

Flores abstractas hechos con luz

Hannu Huhtamo

Jardín de luz en el salón

Hannu Huhtamo

Paz Peño
Estudiante de Comunicación Audiovisual y apasionada de la fotografía, el cine y la música. Coleccionista de grandes momentos.

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