Entrevistamos a Jose Quintanilla que nos habla de su nuevo proyecto fotográfico “Mi casa, mi árbol”

El Colegio de España en París alberga la exposición “Mi casa, mi árbol” del fotógrafo Jose Quintanilla, un proyecto fotográfico que recoge las fotografías realizadas en sus viajes por Castilla la Mancha y en las que aparecen una casa de campo junto a uno o varios árboles.

Jose Quintanilla es un fotógrafo con más de 20 años de experiencia en fotografía. Aunque sus inicios fueron en fotografía publicitaria, Jose ha desarrollado su propio estilo centrado en la fotografía de paisaje como “relación entre el hombre y territorio que lo rodea”.

“Mi casa, mi árbol” busca acercar el mundo rural al espectador y recuperar la memoria de este abandonado terreno, un terreno alejado de una sociedad que ha olvidado sus raíces. Este trabajo es una relación entre las casas, los árboles y el espacio que los rodean que se encuentran en territorio manchego, concretamente en los campos de Albacete y Cuidad Real.

Casa junto a árbol

Jose Quintanilla

La exposición de estas fotografías ha llegado Francia en el mes de la fotografía que tendrá lugar del 9 al 30 de noviembre en París. Hemos hablado con Jose Quintanilla tras la inauguración de la exposición en Paris y nos ha contado mucho más acerca de su fotografía y de sus proyectos:

Para comenzar nos gustaría saber un poco acerca de tus comienzos, ¿Cómo empezaste en el mundo de la fotografía?

Mi relación con la fotografía empezó de una manera profesional, ya que trabajé durante muchos años como director de arte en publicidad y necesitaba colaborar con fotógrafos para campañas publicitarias y proyectos donde participaba como diseñador gráfico. Siempre he estado muy relacionado con el mundo del arte y el destino me llevó a montar un laboratorio fotográfico especializado en fotografía de autor, donde he tenido la suerte de trabajar con grandes artistas Pablo Genovés, Bleda y Rosa, Chema Madoz, Cristina Lucas, etc.

Realmente decidí dar el paso al otro lado de la cámara hace relativamente poco tiempo, hará unos 5 años, ya que aunque siempre he estado muy relacionado con el mundo fotográfico, “Mi casa, mi árbol” es el primer proyecto serio donde utilizo la cámara de una manera más consciente.

¿Cómo definirías tu estilo?

No me considero fotógrafo, tengo demasiado respeto por la profesión, más bien diría que utilizo medios fotográficos para llegar al trabajo final. Creo que soy un artista visual que parte de la fotografía para crear imágenes que luego combino con otras técnicas, trabajando especialmente sobre la copia en papel. Me interesa mucho esta relación. Realmente una fotografía no cobra vida hasta que está plasmada sobre un soporte físico que es cuando se convierte en un objeto. Actualmente trabajo con película y cámara de formato medio, en concreto una Pentax 67 II, y utilizo película en blanco y negro.

Para mi es muy difícil definirme en un estilo, ya que creo que estoy en plena evolución y no se muy bien donde llegaré, aunque estoy claramente influenciado por los fotógrafos pictorialistas del siglo XIX y por fotógrafos orientales como Yamamoto Masao o Jungjin Lee. Lo más complicado para un artista es encontrar su propio estilo y es el camino que estoy recorriendo. Me da miedo encasillarme en un estilo y me gusta mucho experimentar y mezclar fotografía, pintura y otros medios. Ultimamente me atrae mucho la instalación y el video, creo que no hay que ponerse límites.

Árbol cerca de casa

Jose Quintanilla

En 1985 fue tu primera exposición y desde entonces no has parado, ¿Qué exposición es la que más has disfrutado o tienes mejores recuerdos?

Creo que cada exposición es única y siempre deja un recuerdo especial. Cuando uno expone su trabajo al público siempre surgen un montón de dudas y miedos, sobre todo en trabajos muy íntimos y personales como el mío, donde muestras un mundo interior. Es una sensación como de estar desnudo delante de los demás, pero al final siempre consigues contactar con gente y es muy gratificante poder compartir emociones y ver la reacción de la gente.

Está muy reciente la inauguración de mi exposición en Paris que ha ido muy bien, además coincidía con Paris Photo, sin duda una de las ferias de fotografía que es referencia a nivel mundial, por lo que todos mis recuerdos están de momento en Paris, aunque siempre dicen que la mejor exposición es la que está por venir.

¿Cómo surge el proyecto “Mi casa, mi árbol”?

La idea surgió observando el paisaje manchego desde el coche, cuando viajo para visitar a mi familia que vive en Yecla, al norte de Murcia. Es un paisaje que siempre me ha fascinado, tiene algo mágico, es como mirar el mar. La llanura infinita que se pierde por el horizonte, la ausencia de montañas, de árboles, y de vez en cuando alguna casa como un oasis en un desierto. Un paisaje muy poético pero que encierra una carga de amargura detrás que lo hace muy atractivo.

Casa y árbol a lo lejos

Jose Quintanilla

¿Qué te gustaría transmitir con esta serie de fotografías?

Creo que la función del arte en general debe ser plantear preguntas, cuestionar las cosas, provocar una reflexión en el espectador. Hay muchas capas en las imágenes que presento, diferentes niveles de información, y cada uno debe hacer su propia lectura. Realmente no pretendo transmitir un mensaje concreto y no me gusta influir en el observador, para que cada uno vea las fotografías según su propia experiencia y recuerdos. De hecho, nunca pongo títulos a mis fotografías.

Para mi, es un trabajo que habla sobre la memoria colectiva y de alguna manera, es un homenaje a todos los hombres y mujeres que se han dejado la vida trabajando en el campo en unas condiciones muy duras, en un mundo rural denostado, olvidado, lo que Sergio del Molino llama “La España vacía”.

¿Por qué Castilla la Mancha y no otras comunidades autónomas?

Es una zona que conozco muy bien ya que yo nací en Yecla, un pueblo más manchego que murciano y mi mujer es de Munera, Albacete. Aunque las fotografías se han tomado en esa zona, representan la España interior y despoblada, podrían haberse tomado en Andalucía, Extremadura, Aragón o la meseta castellana. Creo que más importante que la ubicación geográfica de cada toma, es lo que intenta transmitir el trabajo. Con el tiempo te das cuenta que no es necesario viajar muy lejos para hacer un buen trabajo, a veces solo tienes que fijarte en lo que te rodea.

Ha sido un trabajo que he desarrollado durante tres años. Muchas de las casas han sido fotografiadas en diferentes épocas del año, a diferentes horas del día y de diferentes puntos de vista. La aparente sencillez de las imágenes, esconden un duro trabajo detrás de cada una de ellas. El hecho de fotografiar en lugares cercanos y conocidos para mi, ha facilitado en parte el trabajo.

Casa escondida tras un árbol

Jose Quintanilla

¿Hay alguna fotografía que tengas especial afecto o que tenga alguna anécdota detrás?

Cada fotografía encierra una historia diferente con sus anécdotas y su dificultad técnica o compositiva, pero creo que lo más bonito es contemplar la serie en su conjunto, por eso edité un libro

que recoge todo el trabajo para tener una visión más global. Lo que es muy curioso es la relación que se establece con el lugar una vez fotografiado, cada vez que vuelvo a pasar cerca de alguna casa siento una emoción muy especial, han pasado a formar parte de mi vida.

¿Qué es lo que hace únicas a estas imágenes y su producción?

Bueno, por una parte hay un trabajo previo a la toma en cuanto a localización y decisión del punto de vista, decidir la mejor hora del día en cuanto a la luz, trabajar la composición y realizar la captura de la imagen. Luego hay un trabajo de edición hasta llegar al momento para mi más importante, que es la copia en papel. Para realizar las copias utilizo papeles de algodón Hahnemühle que previamente tiño con tintes naturales, buscando tonalidades y manchas de una manera un poco casual. Cuando consigo resultados que me gustan, paso a imprimir con tintas pigmentadas y después sigo trabajando sobre las copias de una manera pictórica, creando contraste y texturas con veladuras o limpiando zonas para crear luces, viñeteos o máscaras. Al final el resultado son copias únicas con una apariencia antigua que conecta con el discurso implícito en el trabajo.

Casa a lo lejos

Jose Quintanilla

El pasado día 9 presentaste en París la exposición sobre tu proyecto “Mi casa, mi árbol”, ¿Cómo fue la acogida? ¿Qué atractivo tiene este proyecto de recuperación del mundo rural fuera de España?

Es un poco pronto para saber que repercusión tendrá la exposición. La inauguración tuvo una buena acogida y estoy muy contento con la experiencia. De hecho ese mismo día me comunicó el director del Instituto Cervantes en Paris que había ganado el premio de la Cámara de Comercio Franco Española y tendré que volver pronto a Paris para la gala de entrega de premios, así que estoy muy muy feliz.

Por otra parte es curioso observar como se interpreta una imagen dependiendo del lugar del mundo donde vivas y tu propia experiencia vital. Evidentemente mis fotografías no tienen el mismo significado para un español que para un francés, pero de alguna manera funcionan con iconos, y la relación entre el hombre y la naturaleza es un sentimiento común para todos.

Sabemos que acabas de venir de París pero, ¿Cuáles son tus próximos proyectos fotográficos?

Estoy terminando un nuevo proyecto que se llamará “Transcurso” y habla sobre la impermanencia de las cosas y de cómo el tiempo transcurre imparable para todos. Estoy muy contento con el trabajo y con los primeros resultados en papel, ya que estoy perfeccionando una nueva técnica de impresión que mezcla procedimientos químicos con digitales, todo un reto para mi. Espero poderla presentar el próximo año en Madrid junto con el libro que se editará para la exposición. También participaré en una exposición colectiva en Gijón, pero todo está un poco en el aire y hay que concretar todavía las fechas. Para mi lo más importante es no perder la ilusión por seguir avanzando día a día y disfrutar con mi trabajo.

Casa y árboles

Jose Quintanilla

Paz Peño
Estudiante de Comunicación Audiovisual y apasionada de la fotografía, el cine y la música. Coleccionista de grandes momentos.

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