Los efectos de la contaminación; la isla basura del Pacífico

La isla basura del Pacífico, también conocida como “sopa de basura”, “mancha tóxica” o incluso “séptimo continente”, es un área que se encuentra entre el noroeste de Hawaii y el suroeste de Hawaii caracterizada por la acumulación de hasta 100 toneladas de residuos plásticos.

Su descubrimiento se hizo esperar, ya que a pesar de datarse su origen en la década de 1950, hasta los años 90 no fue vislumbrada por un científico. Esto se debe a que se encuentra en una zona alejada de todas las rutas marítimas, ya que la alta presión y la escasez de viento dificultan considerablemente la navegación. Además, los satélites no son capaces de detectarla al estar formada en su mayoría por partículas en suspensión que no flotan en la superficie.

En 1988 la agencia norteamericana National Oceanic and Atmospheric Administration redactó un artículo en el que insinuaba su existencia, pero no fue hasta 1997 cuando fue visitada por primera vez. El activista medioambiental y oceanógrafo estadounidense Charles Moore viajaba de Los Ángeles a Hawaii cuando decidió desviarse para recorrer el giro del Pacífico Norte.

Isla basura del Pacífico: Aguas con basura acumulada

Emaze

La formación de la isla basura del Pacífico se debe a la convergencia de las corrientes oceánicas en el vórtice subtropical del Pacífico Norte con los vientos alisios que giran en dirección contraria. Este fenómeno provoca la recogida de los deshechos que se localizan en su alrededor y su concentración en un punto que ha ido creciendo hasta convertirse en el auténtico vertedero que es en la actualidad.

No existen cifras oficiales de su tamaño, de forma que mientras organismos como la National Weather Service Marine Forecast aseguran que no es posible calcular con exactitud los límites de esta masa, asociaciones medioambientales como Greenpeace afirman que su longitud sería mayor que la del condado de Texas.

No obstante, si bien la isla basura del Pacífico es la más grande, no es la única. Se calcula que existen otras cuatro zonas de condensación de residuos plásticos; una en el océano Índico, dos en el Atlántico y una más que se localiza también en el Pacífico.

Según Greenpeace, cada año vertemos en el mar aproximadamente 8 millones toneladas de plástico, cifra que alcanzará los 500 millones en el año 2020 si continúa el ritmo actual. Esto supondría un 900% más que los niveles obtenidos en estudios de la década de 1980. De ellos, el 80% provendría de tierra firme y el 20% restante de los residuos producidos por las embarcaciones. Sin embargo, lo que podemos ver es únicamente la punta de un enorme iceberg; ya que solo el 15% de esta basura plástica queda en la superficie.

Recordemos que el plástico no es un material biodegradable, sino fotodegradable. Esto significa que como consecuencia de la incidencia de la luz del sol se va desintegrando en pedazos más y más pequeños que alcanzan el grado molecular. Se trata de polímeros de un tamaño diminuto que las especies marinas pueden confundir con sustancias habituales de su alimentación como el plancton.

Si el animal sobrevive, puede llegar a ser capturado y llegar a nuestro plato, integrándose completamente en la cadena alimenticia. No obstante, su ingesta suele producir la asfixia al no ser digerido o la desnutrición al bloquear los conductos intestinales.

El documental de Chris Jordan “Isla Basura” fue rodado en la Isla Midway, una isla que como su propio nombre indica se encuentra a medio camino entre Asia y América. Se trata de un espacio al que van a morir alrededor de 200.000 aves cada año. La anterior galería de fotografías se corresponde con imágenes del film.

Y es que en los últimos quince años han muerto más de un millón de animales por este problema medioambiental. La investigadora Miriam Goldstein realizó un análisis en el año 2012 por el que descubrió que un 10% de los peces de las costas californianas habían consumido plástico.

The 5 Gyres Institute ha calculado que en los mares y océanos de todo el planeta flotan hoy en día unos 5’25 billones de partículas plásticas. Un informe de Davos anuncia que en el año 2050 “las aguas contendrán más plásticos que peces en términos de peso”.

Isla basura del Pacífico: barrera del proyecto The Ocean Cleanup

The Ocean Cleanup

Sin embargo, mientras haya vida hay esperanza. Boyan Slat lleva desde el año 2013 trabajando en el proyecto The Ocean Cleanup. El objetivo es filtrar los desechos a través de unas barreras flotantes fijadas en el fondo marino que operan siguiendo un mecanismo totalmente respetuoso con la naturaleza. Los residuos son recogidos en una plataforma para su posterior eliminación. Por el momento se han implantado prototipos, pero se espera actuar en los próximos años sobre la isla basura del Pacífico y otras zonas contaminadas.

Estos esfuerzos ecológicos no servirán de nada si continuamos destruyendo el planeta. Parecemos no ser conscientes de las graves consecuencias de nuestros actos, pero muchas veces simplemente preferimos ignorar los problemas y mirar hacia otro lado. Ya lo decía Víctor Hugo, “Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha”. Escuchemos a nuestro planeta, respetarlo cuesta mucho menos de lo que creemos.

Esther de Vicente
Estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Amante de la vida y sus momentos. Me encanta la fotografía, el mundo de la moda, y por encima de todo viajar. Siempre con ganas de conocer lo desconocido.

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