Acércate a la lumbre y retrata las llamas de un fuego encendido

Uno de los inventos más antiguos e importantes de la historia es el fuego, elemento que el hombre podría crear, pero al mismo tiempo aprendió a como transportar.

Su origen data de alrededor de unos 1.600.000 años, iniciado por el homo erectus. Según estudios realizados, se cree que fue un hecho de manera intencionada, a través del frote de dos palos de madera seca. No obstante, otros informes indican que fue un rayo que cayó encima de un árbol el que le demostró al hombre que el fuego existía. ¿Cómo habrá sido realmente?

El fuego se convirtió en unos de los aliados más útiles para el ser humano, por lo que cuidarlo y transportarlo fueron tareas que se fueron introduciendo en  el día a día. Lo utilizaban para mantenerse calientes, cocinar, defenderse y para crear herramientas de pelea más resistentes a los ataques.

Desde la perspectiva científica el fuego es un conjunto de moléculas incandescentes, hechos con materias combustibles, y que trasmite una luz visible a humanos y animales. Es conocido como uno de los cuatro elementos clásicos, como el agua, el aire y la tierra.

Palabra fire

MD Arts

El fuego en su máximo esplendor puede ofrecer un espectáculo maravilloso, pero al ser un elemento que quema e intoxica por la inhalación de sus humos, hay que manejarlo con prudencia y mucho cuidado.

Existen algunos que aman el fuego y el éxtasis que provoca al verlo quemar cosas, a esta enfermedad se le llama piromanía y muchos de los afectados, han ocasionado los incendios forestales más grandes del mundo.

Pero del otro lado del amor al fuego, están aquellos que lo retratan y tratan de conservar por completo como bailan las llamas con sus movimientos y vueltas.

El fotografiar el fuego, desde una pequeña llama hasta grandes incendios conlleva su complejidad aunque se vea como un apretar el obturador y las llamas harán el resto. Se necesita paciencia y destreza.

Se puede considerar este elemento como uno muy versátil, tanto por tu tamaño, como por sus movimientos y alteraciones según los factores externos que se encuentren a su alrededor.

Al fotografiar el fuego se trata de captar su luz, la energía que trasmite, el calor que emana de la lumbre, así como lo sutil que puede ser una pequeña llama y los colores de la misma.

Para hacer este tipo de fotografía se necesita un equipo básico pero muy importante, para poder explotar nuestro lado creativo, pero sobre todo para hacerlo bajo precaución y cuidado.

Se necesita:

Un trípode ligero, pero resistente, ideal para las fotografías de larga exposición si el fuego no será tan intenso y para fotografías tomadas a distancias largas.

Un objetivo con menos luminosidad. Estas fotografías exigen menos apertura, de lo contrario quedaría quemada. Todo depende del encuadre y siempre utilizar un número F alto. Enfoca manualmente y realiza la medición puntual.

Un envase con agua, sumamente importante, si ves que empieza a prolongarse más allá del espacio deseado, es necesario apagar para evitar problemas  y accidentes mayores.

Si las fotos serán realizadas en incendios ocasionados con anterioridad, por fenómenos naturales o por accidentes, mantenerte lejos de elementos que podrían caerse, y mucho cuidado con el humo, puede llegar a ser tóxico y dejar sin respiración si se está mucho tiempo expuesto a él.

Hemos seleccionado fotógrafos que han sabido jugar con el fuego, desde pequeñas velas, a grandes llamas e incendios provocados adrede y por la naturaleza.

Llama de fuego de una vela

Candles por Seyed Mostafa Zamani

Hombre escupiendo fuego

Fire starter por Abjfoto

Llamarada de fuego

Phoenix por BenGoode

Fuego de color azul

Blue Fire!  por Gahdjun

Figura de un hombre asando en una hoguera

Roasting Marshmallows in the Back Yard por Scott Henderson

Edificio en llamas

General Alarm. Fulton Street Fire 4-29-78 por Paterson

Bosque en llamas

Kari Greer

Árbol en llamas

Kari Greer

Bosques abrasados por el fuego

Kari Greer

Cerillas consumiéndose

Matches in a Row on Fire!!! por Aotaro

Volcán en erupción

El volcán Sakurajima, en Japón, por Martin Rietze.

Massy Zaiter
Dominicana residente en Madrid, periodista, community manager y fotógrafa profesional que incursiona en el mundo de la fotografía de bodas. Me gusta conocer nuevas culturas y desnudar un libro tomando café.
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